
Un día llegué a un
camino
sin tener dirección ni destino
solo andaba y muy herido
cada
paso que daba llevaba dolor,
y el consuelo era desconocido
El amor no logré
verlo,
pasaron ante mi muchas flores
no tenían perfume y sin
aliento.
Intentaron abrazarme y murieron
El polvo del camino fue el mejor testígo
La braza del sol agotaba los días.
Las arrugas del suelo
estaban ya hechas,
y como piedra el corazón se ponía
Caminaré de estación en
estación
La nieve comienza a salir.
Y la tarde se acerca lijeramente.
Veo el fin del camino, ya se acerca
Ya no hay nieve y el
sol ha desaparecido.
Por fin llegó el descanso,
Encontré un amigo!
Me ofreció
descanso y vida eterna.
Por:
Jose
Antonio Franco
(Josean)
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